LA TERCERA | EDICIÓN jueves 04 de marzo de 2010
A las 14.44 de ayer, un sismo de 5,9 grados en la escala de Richter afectó a la capital de la VIII Región. Casi media hora después, los bomberos comenzaron a dar aviso en las calles de que la gente tenía que evacuar la ciudad por riesgo de tsunami. Miles de personas comenzaron a correr por las calles o se amontonaban en vehículos. Finalmente, a las 15.27 la Onemi descartó oficialmente a la población que hubiese riesgo.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa) emitió la madrugada del sábado una alerta y una confirmación del tsunami para Chile. El primer informe fue publicado a las 3.46 en la web, es decir, 12 minutos después del terremoto. El segundo, a las 4.56, donde se decía que había ocurrido oleaje y una importante crecida del nivel del mar en Talcahuano y Valparaíso.
Bachelet y Pérez Yoma rebatieron al jefe de la Fach, quien deslizó críticas ante la demora del gobierno para reaccionar, y avalaron la decisión de no decretar antes el toque de queda por advertencias de las propias FF.AA. sobre falta de contingente. La Moneda, sin embargo, quiere cerrar la polémica.
Santiago, Ñuñoa y Maipú determinaron que algunos de sus edificios afectados presentan un inminente peligro para sus residentes. Por esta razón se les recomendó desalojar sus departamentos de forma inmediata luego del terremoto. En algunos casos, como Maipú, ya se decretó una orden de demolición en un edificio. Mientras, la torre ubicada en Irarrázaval 2931, no será demolida y se iniciará la reparación de los daños estructurales.
La decisión respecto de la vigencia de la medida es revisada a diario. Sin embargo, trascendió que se analiza mantenerla hasta que los servicios básicos estén completamente normalizados.
La mayor parte de la capital funciona con normalidad. Sin embargo, aún hay lugares en donde el agua se recolecta en piscinas y la falta de energía obliga a que los vecinos realicen rondas de vigilancia nocturna.