LA TERCERA | EDICIÓN viernes 26 de febrero de 2010 | PAG: 3
Es muy probable que en más de alguna ocasión usted haya escuchado la expresión "el ingenio del chileno" como una forma de celebrar la picardía de la que hacen gala muchos compatriotas. Concepto que hace referencia a esa capacidad que tenemos los criollos para improvisar y así zafar, de la mejor manera posible, de situaciones difíciles o incómodas. Pero también podría asociarse a cierta desprolijidad al planificar o falta de previsión. De otra forma no se entiende la necesidad de improvisar.
Esta semana pudimos apreciar una nueva muestra del ingenio criollo: un garzón en Puerto Varas les ofreció a turistas canadienses ni más ni menos que chilean crazy, en un pintoresco esfuerzo por poner en su mesa los sabrosos mariscos conocidos como "locos". Algo que no es tan inusual como bien podría pensarse. Según un profesor de inglés experto en estos temas, no sería raro encontrarse con un Beef to the iron (un jugoso trozo de carne a la plancha), o algo más sofisticado como Gift wrapped children smashed with potatoes (los clásicos "niños envueltos con puré", por si le quedaron dudas) en algunos restaurantes nacionales.
Así las cosas, no se sorprenda si un día de estos escucha a un garzón decir: Between no more withfather and drink a chair (léase: "Entre no más compadre y tome asiento"). No es para ponerse grave ni mucho menos. Aunque puede que los expertos en imagen país no se lo tomen a la ligera y tengan reparos por estos barbarismos anglosajones. Pero ya lo dijo un antiguo slogan en esta materia: Chile, all ways surprising. (PGA)
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