LA TERCERA | EDICIÓN miércoles 17 de febrero de 2010 | PAG: 2
Señor director:
A mis hijos sólo les compro y les permito comprar juegos originales para su consola de videojuegos. Lo mismo con los programas para su computador. Pero hay situaciones en las que el sistema de distribuidores legítimos no contribuye a esto y los hechos no apoyan lo que propugnan sus campañas antipiratería. Un ejemplo que afecta a todos los hogares donde hay niños y consolas, es que cada vez que a los niños se les raya un disco -hecho relativamente frecuente-, éste deja de servir e indigna tener que comprarlo otra vez.
Dado que lo que se pretende resguardar es la propiedad intelectual, sugiero como solución que, ante la exhibición del comprobante de venta y contra devolución del disco dañado, cualquiera que haya sido el período de tenencia, los distribuidores entreguen sin costo -o por los centavos que vale el plástico- un nuevo disco original del mismo juego. La devolución del disco dañado demuestra que no habrá uso ilegítimo de la licencia original por parte del consumidor. Lo que el consumidor compra es la licencia, no el plástico. El plástico es apenas un sustrato accidental con un valor casi insignificante.
Patricio Silva Barroilhet
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