LA TERCERA | EDICIÓN miércoles 10 de febrero de 2010
En la trayectoria de los nuevos ministros se detecta principalmente la prioridad dada por Piñera al alto perfil académico y técnico. El equipo fue escogido sin gran influencia de la Alianza, lo que motivó algunas críticas veladas por parte de algunos dirigentes, y también está marcado por dos duplas fuertes y por la falta de experiencia política en ciertas áreas.
El ex ministro justificó su decisión de aceptar el cargo afirmando que está respondiendo a un llamado a la unidad nacional y que en esa cartera, que ocupó durante el gobierno de Lagos, se ponen en práctica políticas de Estado. Además, enfatizó su distancia con decisiones programáticas de la DC, aunque no con sus principios doctrinarios.
Los dos nombres que se afianzaron como hombres de confianza de Piñera durante la campaña, conformarán el eje político del futuro gabinete, en un rol parecido al que ejercieron Edgardo Boeninger y Enrique Correa en el gobierno de Aylwin. Ena von Baer, en tanto, asumirá una vocería que se centrará más en anuncios oficiales que en pronunciamientos políticos.
El nuevo gobierno puso el énfasis en la microeconomía. Mientras el futuro ministro de Hacienda dijo que sus principales objetivos serán recuperar la capacidad de crecimiento y la creación de empleo, Fontaine llega a una Economía repotenciada con la misión de convertirla en el ministerio de la productividad y las reformas micro. La idea de Piñera es que exista una relación más equilibrada entre Hacienda y Economía.