LA TERCERA | EDICIÓN viernes 18 de diciembre de 2009 | PAG: 3
¿Se acuerda usted de Faúndez? Era un personaje de una campaña publicitaria que se convirtió en arquetipo: un tipo esforzado de clase trabajadora, seguro de sí mismo y con ganas de surgir, todo ello reflejado por su desenfadada manera de extraer su teléfono celular del bolsillo -en esos tiempos remotos en que el aparato aún tenía carga "aspiracional"- y ponerse a hablar dentro de un ascensor, en medio de un grupo de ejecutivos de traje. En los 90, todo un jaguar en potencia.
¿Y qué tal la señora Juanita? Esa fue una creación presidencial. Cuando Ricardo Lagos quiso ejemplificar a una mujer humilde y trabajadora, con problemas que merecen ser atendidos y derechos que deben ser respetados, la sintetizó en esta señora, cuyo nombre rápidamente se convirtió, más que una palabra de uso común, en un concepto esencial del léxico político.
¿No son Faúndez y Juanita algo así como íconos culturales? Pues bien, ahora tenemos otro y se llama Jeremías. ¿Que quién es? Un trabajador de la construcción -de carne y hueso, por cierto- que escuchó ayer en su walkie-talkie cómo la Presidenta le ordenaba reiniciar las obras del Costanera Center. Entonces él operó unos controles y su enorme grúa comenzó a moverse.
Un chileno cualquiera, tal vez, pero sin él la maquinaria no se mueve, la obra no avanza y los negocios no llegan. Un tipo poderoso, Jeremías, porque hace que las cosas pasen. Y como ícono de nuestros tiempos, en esta época de poscrisis, el hombre del momento. (MOJ)
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